divendres, 29 de desembre del 2017

Nadal'2017


Bon Nadal!!!





" avui, a la ciutat de David, 
us ha nascut un salvador, que és el Messies, el Senyor.
Això us servirà de senyal: trobareu un infant 

faixat amb bolquers i posat en una menjadora. "                                                          (Lc 2, 11-12)



MISA de NOCHEBUENA
HOMILÍA DEL PAPA FRANCISCO
«María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre porque no había lugar para ellos en el albergue» (Lc 2,7). De esta manera, simple pero clara, Lucas nos lleva al corazón de esta noche santa: María dio a luz, María nos dio la Luz. Un relato sencillo para sumergirnos en el acontecimiento que cambia para siempre nuestra historia. Todo, en esa noche, se volvía fuente de esperanza.
Vayamos unos versículos atrás. Por decreto del emperador, María y José se vieron obligados a marchar. Tuvieron que dejar su gente, su casa, su tierra y ponerse en camino para ser censados. Una travesía nada cómoda ni fácil para una joven pareja en situación de dar a luz: estaban obligados a dejar su tierra. En su corazón iban llenos de esperanza y de futuro por el niño que vendría; sus pasos en cambio iban cargados de las incertidumbres y peligros propios de aquellos que tienen que dejar su hogar.
Y luego se tuvieron que enfrentar quizás a lo más difícil: llegar a Belén y experimentar que era una tierra que no los esperaba, una tierra en la que para ellos no había lugar.
Y precisamente allí, en esa desafiante realidad, María nos regaló al Enmanuel. El Hijo de Dios tuvo que nacer en un establo porque los suyos no tenían espacio para él. «Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron» (Jn 1,11). Y allí…, en medio de la oscuridad de una ciudad, que no tiene ni espacio ni lugar para el forastero que viene de lejos, en medio de la oscuridad de una ciudad en pleno movimiento y que en este caso pareciera que quiere construirse de espaldas a los otros, precisamente allí se enciende la chispa revolucionaria de la ternura de Dios. En Belén se generó una pequeña abertura para aquellos que han perdido su tierra, su patria, sus sueños; incluso para aquellos que han sucumbido a la asfixia que produce una vida encerrada.
En los pasos de José y María se esconden tantos pasos. Vemos las huellas de familias enteras que hoy se ven obligadas a marchar. Vemos las huellas de millones de personas que no eligen irse sino que son obligados a separarse de los suyos, que son expulsados de su tierra. En muchos de los casos esa marcha está cargada de esperanza, cargada de futuro; en muchos otros, esa marcha tiene solo un nombre: sobrevivencia. Sobrevivir a los Herodes de turno que para imponer su poder y acrecentar sus riquezas no tienen ningún problema en cobrar sangre inocente.
María y José, los que no tenían lugar, son los primeros en abrazar a aquel que viene a darnos carta de ciudadanía a todos. Aquel que en su pobreza y pequeñez denuncia y manifiesta que el verdadero poder y la auténtica libertad es la que cubre y socorre la fragilidad del más débil.
Esa noche, el que no tenía lugar para nacer es anunciado a aquellos que no tenían lugar en las mesas ni en las calles de la ciudad. Los pastores son los primeros destinatarios de esta buena noticia. Por su oficio, eran hombres y mujeres que tenían que vivir al margen de la sociedad. Las condiciones de vida que llevaban, los lugares en los cuales eran obligados a estar, les impedían practicar todas las prescripciones rituales de purificación religiosa y, por tanto, eran considerados impuros. Su piel, sus vestimentas, su olor, su manera de hablar, su origen los delataba. Todo en ellos generaba desconfianza. Hombres y mujeres de los cuales había que alejarse, a los cuales temer; se los consideraba paganos entre los creyentes, pecadores entre los justos, extranjeros entre los ciudadanos. A ellos (paganos, pecadores y extranjeros) el ángel les dice: «No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor» (Lc 2,10-11).
Esa es la alegría que esta noche estamos invitados a compartir, a celebrar y a anunciar. La alegría con la que a nosotros, paganos, pecadores y extranjeros Dios nos abrazó en su infinita misericordia y nos impulsa a hacer lo mismo.
La fe de esa noche nos mueve a reconocer a Dios presente en todas las situaciones en las que lo creíamos ausente. Él está en el visitante indiscreto, tantas veces irreconocible, que camina por nuestras ciudades, en nuestros barrios, viajando en nuestros metros, golpeando nuestras puertas.
Y esa misma fe nos impulsa a dar espacio a una nueva imaginación social, a no tener miedo a ensayar nuevas formas de relación donde nadie tenga que sentir que en esta tierra no tiene lugar. Navidad es tiempo para transformar la fuerza del miedo en fuerza de la caridad, en fuerza para una nueva imaginación de la caridad. La caridad que no se conforma ni naturaliza la injusticia sino que se anima, en medio de tensiones y conflictos, a ser «casa del pan», tierra de hospitalidad. Nos lo recordaba san Juan Pablo II: «¡No temáis! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo!» (Homilía en la Misa de inicio de Pontificado, 22 octubre 1978)
En el niño de Belén, Dios sale a nuestro encuentro para hacernos protagonistas de la vida que nos rodea. Se ofrece para que lo tomemos en brazos, para que lo alcemos y abracemos. Para que en él no tengamos miedo de tomar en brazos, alzar y abrazar al sediento, al forastero, al desnudo, al enfermo, al preso (cf. Mt 25,35-36). «¡No temáis! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo!». En este niño, Dios nos invita a hacernos cargo de la esperanza. Nos invita a hacernos centinelas de tantos que han sucumbido bajo el peso de esa desolación que nace al encontrar tantas puertas cerradas. En este Niño, Dios nos hace protagonistas de su hospitalidad.

Conmovidos por la alegría del don, pequeño Niño de Belén, 
      te pedimos que tu llanto despierte nuestra indiferencia, 
     abra nuestros ojos ante el que sufre. 
Que tu ternura despierte nuestra sensibilidad 
      y nos mueva a sabernos invitados 
     a reconocerte en todos aquellos que llegan 
     a nuestras ciudades, a nuestras historias, a nuestras vidas. 
Que tu ternura revolucionaria 
      nos convenza a sentirnos invitados, a hacernos cargo 
      de la esperanza y de la ternura de nuestros pueblos.

(Papa Francisco, 24 de diciembre de 2017)


Nadal: un significant buit en disputa
Probablement aquest any se’ns ha fet més evident que mai: litúrgicament l’Advent no començava fins el 3 de desembre, però en canvi els llums de Nadal porten encesos des del 24 de novembre. Segur que són de Nadal els llums que han encès? Segur que les compres nadalenques, els regals nadalencs, els sopars de Nadal.… porten l’adjectiu correcte? Quina utilització fem d’un concepte, el Nadal, que ha perdut tot el seu significat?
Sí, Nadal és allò que se’n diu “un significant buit en disputa”, concepte creat pel  professor de teoria política argentí Ernesto Laclau. Quan una idea és abandonada i deixa de ser conegut el seu significat original, la construcció de noves hegemonies culturals passarà per la utilització d’aquesta idea buida omplint-la del contingut desitjat. Així doncs, en el moment en que el Nadal queda buit de contingut, no només religiós sinó també cultural, quan un alt percentatge de la població no sap quin és l’origen de la celebració, ni perquè estem contents i esperançats per Nadal, el Nadal es converteix en un significant buit ideal. Un contenidor preciós, lluent i atractiu que la societat de consum omple de tot allò que necessita per a que no deixem d’engrassar la roda d’un sistema que necessita banalitat, festa continua i positivitat superflua per a seguir funcionant.
Un cristianisme poruc i acomplexat (amb raó), ha permès que el Nadal perdés gran part del seu substantiu. No ha passat el mateix amb la Quaresma o la Pasqua. Tant un com altre període litúrgic simplement han anat desapareixent de l’imaginari cultural al ritme de la secularització. A ningú interessa apropiar-se d’un significant de connotacions tan poc atractives (austeritat, dejuni, pobresa) com la Quaresma o teològicament tan complicades com la Pasqua.
El primer engany consisteix en creure que ja ha arribat el Nadal quan ni tan sols hem entrat a l’Advent. El vivim per imposició ja des de finals de novembre, quan precisament el que l’Advent ens proposa és vetllar i pregar “doncs no sabem pas quan arribarà l’amo” i ens ha de trobar desperts. L’actitud que es desprèn és l’actitud d’escolta, de vigies de la realitat, d’estar atents, de ser sol·lícits.
El segon engany passa per la superficialitat i felicitat imposada durant les festes que acaba per diluir el caràcter revolucionari del Nadal cristià. No oblidem quina és la proposta del Nadal: Déu ha estimat tant la humanitat que ha decidit fer-se home, i no un home qualsevol, sinó un entre els més pobres. Les implicacions d’aquest fet, independentment si un és o no és creient  són cabdals en la història de la humanitat. L’home és revestit de la més gran dignitat, ens ho recorda el magnificat de Maria, l’alegria que li neix quan se sap embarassada: “ha mirat la petitesa de la seva serventa”, el seu és un Déu que “derroca els poderosos del soli i exalta els humils; omple de béns els pobres, i els rics se’n tornen sense res.” És aquest el Déu que s’encarna i celebrem, i no pas cap altre.
Tot el que jo vull pel Nadal (all I want for christmas…), és que tornem a omplir-lo del seu autèntic contingut, que recuperem el seu significat original. CaI que els que ens diem cristians recordem a qui ja no sap ni que se celebra, el caràcter revolucionari d’un Déu que es fa pobre entre els més pobres de la Terra.  Recuperem un Nadal que no  que no hauríem d’haver perdut mai.

(20 December 2017 ·Xavier Casanovas · a Cristianisme i Justicia)




"La Navidad suele ser una fiesta ruidosa:
nos vendria bien un poco de silencio,
           para oir la voz del Amor."
Navidad eres tú,
cuando decides nacer de nuevo cada día
y dejar entrar a Dios en tu alma.
El pino de Navidad eres tú,
cuando resistes vigoroso a los vientos y dificultades de la vida.
Los adornos de Navidad eres tú,
cuando tus virtudes son colores que adornan tu vida.
La campana de Navidad eres tú,
cuando llamas, congregas y buscas unir.
Eres también luz de Navidad,
cuando iluminas con tu vida el camino de los demás
con la bondad, la paciencia, alegría y la generosidad.
Los ángeles de Navidad eres tú,
cuando cantas al mundo un mensaje de paz, de justicia y de amor.
La estrella de Navidad eres tú,
cuando conduces a alguien al encuentro con el Señor.
Eres también los reyes Magos,
cuando das lo mejor que tienes sin importar a quien.
La música de Navidad eres tú
cuando conquistas la armonía dentro de ti.
El regalo de Navidad eres tú,
cuando eres de verdad amigo y hermano de todo ser humano.
La tarjeta de Navidad eres tú,
cuando la bondad está escrita en tus manos.
La felicitación de Navidad eres tú,
cuando perdonas y reestableces la paz, aun cuando sufras.
La cena de Navidad eres tú,
cuando sacias de pan y de esperanza al pobre que está a tu lado.
Tú eres, sí, la noche de Navidad,
cuando humilde y consciente,
recibes en el silencio de la noche al Salvador del mundo
sin ruidos ni grandes celebraciones;
tú eres sonrisa de confianza y de ternura,
en la paz interior de una Navidad perenne
que establece el Reino dentro de ti.
Una muy Feliz Navidad
para todos los que se parecen a la Navidad"
     (Del Papa Francisco acerca de la Navidad)





dissabte, 23 de desembre del 2017

4t diumenge d'Advent'2017

Veniu, Senyor, Jesús!


         CORONA D'ADVENT
Senyor, en encendre aquest quatre ciris,
en aquest darrer diumenge d’Advent,
pensem en ella, en Maria, la Verge,
la teva Mare i la nostra Mare.
      Volem reviure, d’una manera especial,
      la seva disponibilitat,
      i ho fem amb aquest ciri vermell.
      Vermell del testimoniatge i de l’Esperit.
Senyor, ningú, com Maria,
et va esperar amb més il.lusió,
amb més tendresa, amb més amor.
Ningú et va acollir amb més alegria.
Tu mateix et sembrares en ella com gra de blat
que se sembra en terra acollidora.
      També nosaltres volem preparar-nos així:
      fes-nos disponibles
      a l’acció del teu Esperit,
      fes-nos disponibles
      al compromís pel teu Regne:
      en la fe, en l’amor, en la gratuitat,
       i en el treball de cada dia.

¡Veniu Senyor Jesús; veniu a salvar-nos!



Del segon llibre de Samuel
"... et donaré per successor un descendent,
     sortit de les teves entranyes,
      i consolidaré el seu regne.
Jo li seré pare, i ell serà per a mi un fill.
El teu casal, la teva dinastia, es perpetuarà davant meu,
     el teu tron es mantindrà per sempre".

     (2S 7,1-5.8b-11.16)



De la carta de sant Pau als cristians de Roma
"...Jesucrist, és la revelació del pla de Déu,
     amagat en el silenci dels segles,
     però que ara ha sortit a la llum..."

     (Rm 16,25-27)



De l'evangeli segons sant Lluc
«No tinguis por, Maria; Déu t'ha concedit el seu favor.
   Tindràs un fill i li posaràs el nom de Jesús.
   Serà gran i l'anomenaran Fill-de-l'Altíssim.».

    (Lc 1,26-38)



CARTA DE UN NIÑO A DIOS

     Querido Dios:
Pronto es Nochebuena.
Es el cumpleaños de Jesús.
Con su nacimiento nos dijiste
     que tú no querías estar lejos de nosotros.
Por esto sabemos que a ti no te gusta
    que te miremos de abajo arriba,
    como se mira a los mayores
     y a la gente que se cree importante.
Te damos gracias
      porque no querías tener un casa
      de piedra y riquezas, de seguridades;
       sino una casa ambulante, en camino,
       abierta a los demás, solidaria y acogedora,
     una casa de carne y hueso.
Y por eso escogiste a María como casa,
     y después a todos nosotros,
     porque quieres que te llevemos
     en nuestro corazón.
Te queremos dar gracias
     por todos los que han sido "tu casa" durante su vida
     y que nos enseñan a nosotros a serlo también.
Gracias por Juan Bautista, amigo de Jesús,
     que fue iluminando su camino.
Gracias por María,
     que ésa sí que fue "tu casa" de verdad.
Y gracias por todas las personas que quieren ser "tu casa"
     hoy y que quieren enseñarnos a nosotros
     para que también lo seamos.
Y nada más.

Solamente gracias por estar en medio de nosotros.


     PREGÀRIA A MARIA


● Vós que sou la noia,
guardeu la nostra mirada clara i neta.
● Vós que sou la dona, beneïda entre totes,
doneu-nos l'alegria de saber estar feliços
amb els altres.
● Vós que sou la mare,
prepareu-nos per donar la vida,
i ajudeu-nos a donar-la.
● Vós, que sou
tota plena de la Vida,
doneu-nos la joia de viure
i que sempre brilli la nostra alegria.
● Vós que sou la Immaculada
feu que lluitem contra tot mal,
i siguem ferms en les proves.
● Vós que sou la Mare de Crist
féu més gran el nostre cor
i ompliu-lo amb l'Amor.
● Vós que sou la Mare de l'Església,
obriu el nostre cor a tothom
i feu que estimem el Crist de veritat.


             ESPERAR COMO MARÍA
● Esperar bien despiertos,

 pero sin desvelarnos.
Esperar caminando,

 pero sin adelantarnos.
Esperar embarazados,

 pero sin adueñárnos.
Esperar expuestos,

 pero no a cualquier viento.
Esperar sedientos,

 pero no yermos.
● Esperar entre niebla,

 pero sin perdernos.
Esperar con las velas encendidas, 

  pero sin consumirnos.
Esperar ofreciéndonos, 

   pero no vendiéndonos.
Esperar preparando tu camino, 

   pero sin encorvándonos.
Esperar en silencio, 

   pero cantando lo que va viniendo.
● Esperar gestando, no abortando.
Esperar acogiendo, no reteniendo.
Esperar dándonos, no reclamando.
Esperar en silencio, no alborotando.
Esperar compartiendo y disfrutando.
● Esperar aunque sea de noche 

   y no veamos signos en el horizonte.
Esperar a cualquier hora del día, 

   aunque nos quedemos solos y se rían.
Esperar en soledad... ¡y en compañía!
● Esperar con mucha paz, 

   pero pellizcados por los hermanos.
Esperar anhelando,

 pero mecidos en su regazo.
Esperar mirando a lo alto,

 pero con los pies asentados.
Esperar refrescándonos

 en tus manantiales vivos y claros.
Esperar encarnados y ya naciendo a tu Reino.
● Esperar en este tiempo de crisis y recortes.
Esperar con el Evangelio en la mano.
Esperar con los que vienen y con los que se van.
Esperar disfrutando lo que se nos ha dado.
Esperar viviendo y amándonos.
● Esperar trabajando y profetizando.
Esperar sufriendo, pero enamorándonos.
Esperar pregonando lo que nos has dado.
Esperar con las entrañas listas para la acogida.
Esperar, para que no pases de largo.
● Esperar con mucho gozo y osadía.
Esperar con humildad atentos a toda brisa.
Esperar que el Espíritu fecunde nuestra vida,
Esperar el milagro de tu presencia viva.
Esperar tu encarnación definitiva en esta tierra. 

                  ¡Esperar como María!
                   (Florentino Ulibarri)

LLUM de BETLEM

Visca! Ja tenim la Llum de Betlem a la parròquia. El diumenge 24 de 18h a 20h l'església estarà oberta per qui la vulgui passar a recollir. Així la podem posar a la taula de Nadal, al pessebre de casa...
Durant tot el temps de Nadal la tindrem al pessebre de la parròquia.

QUE ÉS LA LLUM DE LA PAU DE BETLEM?



INTRODUCCIÓ A LA LLUM DE LA PAU DE BETLEM



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diumenge, 17 de desembre del 2017

3r diumenge d'Advent'2017

Veniu, Senyor Jesús!


              CORONA D’ADVENT
Viure amb joia
   i preparar la vinguda del Senyor.
Ell és sentit per les nostres vides.
En els nostres deserts ressona un clam.
S’anuncia la Bona Notícia:
     el Senyor ja és prop.
Ell és el Messies,
    el qui porta la Llibertat.
Encenent aquest tres ciris
    recordem que cadascú de nosaltres
    ha de ser llum que il·lumini
    el Món Nou del demà.
I avui especialment expressem
la joia per la proximitat de la Salvació;
    l’alegria per la Vida
    que en Jesús se’ns ofereix;
  el goig per una història i un món
  que poden ser realment nous.
Veniu Senyor Jesús!
Veniu Salvador nostre!





Del llibre del profeta Isaïes:
Aclamo el Senyor ple de goig, 
    la meva ànima celebra el meu Déu, 
    que m'ha mudat amb vestits de victòria, 
    m'ha cobert amb un mantell de felicitat, 
    com el nuvi coronat amb una diadema, 
    com la núvia que s'engalana amb joiells.
    Is 61,1-2a.10-11






De la primera carta de sant Pau als cristians de Tessalònica
Germans, viviu sempre contents, 
     no us canseu mai de pregar, 
    doneu gràcies en tota ocasió.
    1Te 5,16-24





De l'evangeli segons sant Joan
Déu envià un home que es deia Joan. 
Era un testimoni; 
      vingué a donar testimoni de la Llum, 
      perquè per ell tothom arribés a la fe. 
Ell mateix no era la Llum; 
     venia només a donar-ne testimoni.
     Jo 1,6-8.19-28




Mi alma se alegra en el Señor
   y todo mi ser se hace lenguas de su bondad.
El Señor ha elegido nuestra pequeñez
   para dar a conocer las maravillas de su poder.
Se ha fijado en nuestra debilidad
   para plantar cara a los prepotentes del mundo.
Nos ha elegido,
   somos sus enviados, sus mensajeros, profetas.
Nuestra misión
   es anunciar la Buena Noticia a los pobres,
   ofrecer la amnistía a los pecadores,
   proclamar el año de gracia del Señor.
No somos nada, sólo una voz,
   quizá sólo una voz en el desierto...
Pero tenemos que ser la voz de Dios,
   la voz que recoge el clamor de los que sufren,
   la voz de la justicia, del amor, de la paz,
   la voz de los sin voz.
                  Luis Betés



Llévame al desierto
y susúrrame, en el silencio,
           tu Palabra.
Condúceme por la ciudad
y grítame, entre el tráfico y el barullo,
           tu Palabra.
Llévame por valles y montañas
y repíteme, con eco y fuerza,
           tu Palabra.
Álzame por encima de mis problemas
y desvélame, con gracia y ternura,
           tu Palabra.
Déjame en el corazón de las personas
y espera, Señor, que crezca en mí
           tu Palabra.


     Senyor,
Joan Baptista ens torna a insistir:
Compartir-ho tot,
    practicar la justícia,
    construir la pau...
     ...i estar sempre a punt.
Bateja'ns en l'Esperit Sant
    i en el foc renovador
    perquè els nostres camins
    no parin d'edificar el teu Regne Nou.
Fes que en els deserts d'aquest món
    resseguim un camí il·lusionat.
Obre els nostres llavis
    i proclamarem que véns
   perquè tothom vegi
   l'amor del nostre Déu.



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diumenge, 10 de desembre del 2017

2n diumenge d'ADVENT'2017

Veniu, Senyor, Jesús!

CORONA D’ADVENT

● Els profetes
mantenien encesa
l’esperança d’Israel
i els pobres del món
anhelen la salvació.
● Nosaltres,
com a símbol de la nova justicia,
encenem aquests dos ciris,
especialment EL MORAT,
signe de la nostra necessitat
de conversió.
● Que cadescú de nosaltres,Senyor,
siguem terra preparada,
com Joan Baptista,
perquè sapiguem obrir
en la nostra vida
i en el nostre món,
noves rutes al Senyor.
● Camins de justícia i de pau.
¡Veniu aviat, Senyor!
¡Veniu Salvador nostre!



Lectura del llibre d'Isaïes
"«Consoleu, consoleu el meu poble», diu el vostre Déu.
«Parleu amorosament a Jerusalem,
crideu i digueu-li que s'ha acabat la seva servitud...".
Is 40,1-5.9-11



Lectura de la segona carta de sant Pere
«No és que el Senyor difereixi el compliment de les promeses,
 com ho suposen alguns;
és que el Senyor és pacient amb vosaltres,
perquè no vol que ningú es perdi, sinó que tothom arribi a convertir-se. (...)
Nosaltres, tal com ell ens ho ha promès,
esperem un cel i una terra nova, on regnarà la justícia.»
2Pe 3,8-14



Lectura de l'evangeli segons sant Marc
"Una veu crida en el desert:
Obriu una ruta al Senyor, aplaneu-li el camí».
Complint això, Joan començà a batejar en el desert.
(...)
I predicava així:
«Després de mi ve el qui és més poderós que jo,
tan poderós que no sóc digne ni d'ajupir-me
a deslligar-li la corretja del calçat.
Jo us he batejat només amb aigua;
ell us batejarà amb l'Esperit Sant».
Mc 1,1-8



¡QUIERO SER COMO JUAN, SEÑOR!
Y que te sirvas de mí, para anunciar tu llegada
Y que me concedas la humildad, para saber que no soy sino tu siervo
Y que me hagas ver los signos de tu llegada

¡QUIERO SER COMO JUAN, SEÑOR!
Y colaborar contigo para que, tu Reino, sea una pronta realidad
Y que venga tu Palabra sobre mí y me empuje a proclamarla
Y que, sin miedo al que dirán, anuncie y denuncie lo que falta en el mundo
Y que, sin miedo a la prueba, anuncie y denuncie lo que sobre en el mundo

¡QUIERO SER COMO JUAN, SEÑOR!
Y que viva este momento, como un momento de gracia
Y que viva mi vida, como una llamada a darme por los demás
Y que viva mi existencia, como un pregón de esperanza
Y que viva mis días, sabiendo que Tú –tarde o temprano- llegarás

¡QUIERO SER COMO JUAN, SEÑOR!
Y ser un heraldo, aunque sea minúsculo, de tu presencia
Y ser un heraldo, aunque sea insignificante, de tu llegada
Y ser un heraldo, aunque me asalten las dudas, de tu grandeza
Y ser un heraldo, aunque me cueste el desierto, de tu nacimiento

¡QUIERO SER COMO JUAN, SEÑOR¡
Rescatando, de los caminos perdidos, a los que andan sin esperanza
Levantando, de los caminos torcidos, a los que cayeron abatidos
Alegrando, de los caminos melancólicos, a los que dejaron de sonreír
Recuperando, de los caminos confundidos, a los que creyeron tenerlo todo

¡QUIERO SER COMO JUAN, SEÑOR!
Un constructor de sendas para los que te busquen
Un arquitecto de autopistas para los que te deseen
Un elevador de puentes, para los que te quieran encontrar
Un ingeniero de pistas, para los que quieran vivir contigo.




Consuela a tu pueblo, Señor,
según tu palabra y tu promesa.
Conduce nuestros pasos
y tómanos en tus brazos,
porque no podemos vivir
      desterrados de Ti.
Haz con nosotros el camino,
ayúdanos a prepararlo de tal forma
   que los más débiles,
   humillados y abatidos
puedan caminar con nosotros
en la esperanza de un mundo fraterno,
libre y digno para todos tus hijos e hijas
hermanos y hermanas nuestros
     en Jesucristo. 
    Así sea. Amén.





http://www.pregaria.cat/index.php?sec=homilies



Veniu, oh Déu, i distingirem el bé del mal.
Veniu, oh Déu, i deixarem el mal
per només estimar el bé.
Veniu, oh Déu, i no caurem en la temptació.
Veniu, oh Déu, i gracies a Vós sabrem qui som.
Veniu, i feu-nos caminar amb Vós.
Veniu, i feu camí amb nosaltres.
Veniu, i morirem a l’home vell
per viure d’una manera nova.
Veniu, i ens sentirem forts.
Veniu, i ensenyeu-nos la veritat.
Veniu, truqueu a la nostra porta
i deixeu-la oberta perquè tothom entri.
Veniu, porteu del cel el pa de vida
i l’aigua viva que raja fins a l’eternitat.
Veniu, i esborreu el nostre pecat.
Veniu a visitar-nos, Senyor Déu nostre!
Sant Agustí d’Hipona.



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dissabte, 2 de desembre del 2017

1r diumenge d'Advent '2017


Veniu, Senyor, Jesús!


           CORONA DE ADVIENTO
Encendemos,
este primer domingo de adviento esta luz,
como aquél que permanece en vela,
esperando para salir al encuentro
       del Señor que ya viene.
Una vela VERDE
   que es signo de nuestra esperanza.
Tu Señor Jesús vienes a nosotros.
Muchas sombras nos envuelven.
Muchos halagos nos adormecen.
En esta primera semana de adviento,
  queremos estar atentos y preparados,
  como María, Madre de la esperanza,
   para acoger al mensajero
   que nos trae la mejor noticia,
   la paz más profunda
    y la alegría más verdadera.
¡Ven, Señor Jesús! ¡Ven, Señor Jesús!



DEL PROFETA ISAÏES

"Oh, si esquincéssiu el cel i baixéssiu, 
si davant vostre es fonguessin les muntanyes!"

"Però enmig de tot, Senyor, sou el nostre pare; 
nosaltres som l'argila, i vós, el terrisser;
 tots som obra de les vostres mans."

      (Is 63,16b-17.19b.64,2b-7)




DE LA PRIMERA CARTA DE SANT PAU
         ALS CRISTIANS DE CORINT

"Vivim esperant la manifestació de nostre Senyor Jesucrist"

     (1C 1,3-9)







DE L'EVANGELI SEGONS SANT MARC
En aquell temps, deia Jesús als seus deixebles: «Estigueu atents, vetlleu. No sabeu quan vindrà el temps decisiu. L'home que se'n va a terres llunyanes, sortint de casa deixa els seus criats responsables de les tasques que confia a cadascun, i al porter li recomana que vetlli. Igual heu de vetllar vosaltres, perquè no sabeu quan tornarà l'amo de casa; no sabeu si vindrà al vespre, a mitjanit, al cant del gall, a la matinada. El tindreu aquí a l'hora menys pensada: mireu que no us trobi dormint. I això que us dic a vosaltres, ho dic a tothom: Vetlleu».                                        (Mc 13,33-37)



ORACIÓN: “MIRAD, VIGILAD:
   PUES NO SABÉIS CUANDO ES EL MOMENTO”
                                 (Mc 13, 33-37)
● Señor Jesús:
 Hoy nos invitas a esperar “vigilantes” tu venida.
 Y quieres que en la espera no estemos “dormidos”:
       “escondiendo el talento en la tierra”,
       “no dando de comer al hambriento...”.
● Por el contrario
 sentiremos la alegría de la esperanza:
   “velando en el rezo con acción de gracias”,
   “trabajando con tranquilidad”,
   “dando el alimento a su tiempo”,
   “siendo fiel en lo poco”,
   “acogiendo al forastero, al desnudo, al enfermo...”,
   “resistiendo firmes en la fe”.
● Ayúdanos, Jesús nuestro,
 a entender la vigilancia cristiana,
          constante y responsable,
  que evite la impaciencia y el estancamiento,
  que excluya el miedo y la evasión de la realidad,
  que nos centre en la construcción de tu Reino.
● Para ello te pedimos, Señor nuestro:
   la fe viva que nos da sentido,
   la sobriedad que nos hace personas libresante el consumismo.,
   la caridad incansable que actualiza el amor del Padre,
   la oración asidua que intuye y salva cada momento,
  la resistencia firme a todo mal.



Desvetlleu-me, Senyor!!!
Que aprengui a viure amb els ulls ben oberts
    per saber veure al company que em necessita,
    per aprendre a posar les meves mans al seu servei,
    perquè els meus peus estiguin a punt per acompanyar-lo,
    perquè les meves paraules siguin d’amistat i bondat,
    perquè estigui preparat
   per caminar, créixer i avançar plegats
            colze amb colze,
       amb el cor ben obert a la vostra amistat,
       a la Salvació que ja s’acosta.
      Veniu Senyor Jesús!



“Mirad, vigilad, Velad”.
Son tres palabras y una misma actitud.

Mirar es ver con detenimiento y profundidad.
    Mirar es fijar los ojos con interés y con alguna esperanza.
    Mirar es dejarse sorprender.
    Miremos de verdad a las personas, a las cosas, a los acontecimientos, a la vida.
 La vigilancia es fruto de la fe, de la esperanza y del amor.
    Vigilamos cuando esperamos,
    vigilamos cuando creemos,
    vigilamos cuando confiamos,
    vigilamos cuando amamos.
    No dejemos de velar. Velad, porque Dios es sorprendente.
    El viene siempre, pero no sabemos cuándo, cómo y por dónde.
Velad para no dormir, dejando pasar la ocasión del encuentro.
   Velad para reconocer y acoger a Dios, siempre que quiera presentarse.
   Velad, pero cumpliendo cada uno su tarea.
   Velad, porque la vigilancia es hija de la esperanza.
  Velad, porque vivimos en un adviento continuado".   (J.M.Martin)





Sortir
amb els ulls ben oberts,
lleuger de pes i dret,
lliure i disposat.


Caminar pels carrers sense por,
atalaiar l'horitzó serenament,
saludar i tocar a la gent.


Escoltar la remor de la vida,
deixar-se amarar per ella
i regalar càntirs d'esperança cada dia.


No adormir-me,
vigilar tot el que esdevé
i esperar dia i nit al Qui vé.


Tornar
amb els peus polsosos,
el cor entendrit
i prenyades les entranyes.


Entrar alegre a casa,
deixar-se rentar i curar les nafres
i seure a menjar en companyia.


Explicar el que m'ha passat,
escoltar a tots com amic
i cantar amb veu humana les seves lloances.


Romandre molt de temps en silenci
contemplant el misteri
i tenint cura de la vida que està florint.


Això és Advent.
Això és Advent.




 ADVIENTO LITURGICO y ADVIENTO ESPIRITUAL
"Este domingo comienza el Adviento litúrgico, que durará hasta el día de Navidad. El Adviento litúrgico es el tiempo que la Iglesia nos anima a prepararnos para conmemorar dignamente el aniversario de la venida de nuestro Señor Jesucristo al mundo. El Adviento litúrgico se refiere, naturalmente, a la preparación litúrgica. El color morado que usamos en las celebraciones de Adviento significa preparación y conversión, porque queremos llegar a la Navidad con un espíritu renovado. También es propia de este tiempo la que llamamos “corona de Adviento”, que son las cuatro pequeñas velas de esta corona, que significan la luz de Cristo que viene a alumbrar nuestro camino hasta el día de Navidad.
Frente a este Adviento litúrgico está el Adviento espiritual que es actitud esencial para la vida cristiana cotidiana. Las lecturas bíblicas de estos cuatro domingos del Adviento litúrgico se refieren al Adviento espiritual, tiempo de preparación para el encuento con Cristo El color propio de este Adviento espiritual sería el color verde, que significa esperanza. De hecho, el color verde es el color que usamos en la liturgia durante todo el tiempo ordinario, porque, como hemos dicho, toda nuestra vida es preparación y esperanza en nuestra Pascua en plenitud, en Cristo.
Nuestro Adviento litúrgico es, también, un recuerdo del largo Adviento judío, que duró siglos, esperando al Mesías. Comencemos, pues, nosotros hoy nuestro corto Adviento litúrgico, sin olvidar que toda nuestra vida es un Adviento espiritual. Velemos, pues, y oremos durante todo este tiempo y durante toda nuestra vida para que, cuando Dios nos llame, nos encuentre bien preparados, porque no sabemos ni el día, ni la hora en los que ocurre este encuentro. Cada día es importante para vivir la vida en plenitud."



dimarts, 18 d’abril del 2017

Pasqua de Resurrecció

REALMENT CRIST HA RESSUSCITAT!!! 
AL·LELUIA. BONA PASQUA!!!!
 Christus surrexit. Surrexit Dominus vere. Alleluiah !!
复 活节快乐
المسيح قم حقا قا م

Cristo e' risorto E' veramente risorto,
Χριστο'ς Ανεστη Αληθως Ανεστι.
Happy Easter!!
¡Feliz Pascua de Resurrección!












DE L'EVANGELI SEGONS SANT JOAN
El diumenge, Maria Magdalena se'n va anar al sepulcre de bon matí, quan encara era fosc, i veié que la pedra havia estat treta de l'entrada del sepulcre. Llavors se'n va corrents a trobar Simó Pere i l'altre deixeble, aquell que Jesús estimava, i els diu:
-S'han endut el Senyor fora del sepulcre i no sabem on l'han posat.
Pere i l'altre deixeble van sortir cap al sepulcre. Corrien tots dos junts, però l'altre deixeble s'avançà a Pere i va arribar primer al sepulcre, s'ajupí i veié aplanat el llençol d'amortallar, però no hi va entrar. Després arribà també Simó Pere, que el seguia, i va entrar al sepulcre; veié aplanat el llençol d'amortallar, però el mocador que li havien posat al cap no estava aplanat com el llençol, sinó que continuava lligat a part. Llavors va entrar també l'altre deixeble, que havia arribat primer al sepulcre, ho veié i cregué. De fet, encara no havien entès que, segons l'Escriptura, Jesús havia de ressuscitar d'entre els morts. I els dos deixebles se'n tornaren a casa.
Maria es va quedar plorant a fora, a la vora del sepulcre. Mentre plorava, s'ajupí per mirar dins el sepulcre i veié dos àngels vestits de blanc, asseguts al lloc on havia estat posat el cos de Jesús, l'un al cap i l'altre als peus. Ells li diuen:-Dona, per què plores?
Ella els respon:-S'han endut el meu Senyor i no sé on l'han posat.
Així que acabà de dir aquestes paraules, es girà enrere i veié Jesús allà dret, però no s'adonava que fos ell.
Jesús li diu:-Dona, per què plores? Qui busques?
Ella, pensant-se que era l'hortolà, li respon:
-Si te l'has emportat tu, digues-me on l'has posat, i jo mateixa me l'enduré.
Li diu Jesús:-Maria!
Ella es gira i li diu en la llengua dels hebreus:- Rabuni —que vol dir «mestre».
Jesús li diu:-Deixa'm anar, que encara no he pujat al Pare. Vés a trobar els meus germans i digues-los: "Pujo al meu Pare, que és el vostre Pare, al meu Déu, que és el vostre Déu."
Maria Magdalena anà a trobar els deixebles i els anunciava: «He vist el Senyor.»
També els va contar el que ell li havia dit.




PAPA FRANCISCO - VIGILIA PASCUAL

«En la madrugada del sábado, al alborear el primer día de la semana, fueron María la Magdalena y la otra María a ver el sepulcro» (Mt 28,1). Podemos imaginar esos pasos…, el típico paso de quien va al cementerio, paso cansado de confusión, paso debilitado de quien no se convence de que todo haya terminado de esa forma… Podemos imaginar sus rostros pálidos… bañados por las lágrimas y la pregunta, ¿cómo puede ser que el Amor esté muerto?
A diferencia de los discípulos, ellas están ahí —como también acompañaron el último respiro de su Maestro en la cruz y luego a José de Arimatea a darle sepultura—; dos mujeres capaces de no evadirse, capaces de aguantar, de asumir la vida como se presenta y de resistir el sabor amargo de las injusticias. Y allí están, frente al sepulcro, entre el dolor y la incapacidad de resignarse, de aceptar que todo siempre tenga que terminar igual.
Y si hacemos un esfuerzo con nuestra imaginación, en el rostro de estas mujeres podemos encontrar los rostros de tantas madres y abuelas, el rostro de niños y jóvenes que resisten el peso y el dolor de tanta injusticia inhumana. Vemos reflejados en ellas el rostro de todos aquellos que caminando por la ciudad sienten el dolor de la miseria, el dolor por la explotación y la trata. En ellas también vemos el rostro de aquellos que sufren el desprecio por ser inmigrantes, huérfanos de tierra, de casa, de familia; el rostro de aquellos que su mirada revela soledad y abandono por tener las manos demasiado arrugadas. Ellas son frente a tantas miradas de treizteza y soledad. SSsSS el rostro de mujeres, madres que lloran por ver cómo la vida de sus hijos queda sepultada bajo el peso de la corrupción, que quita derechos y rompe tantos anhelos, bajo el egoísmo cotidiano que crucifica y sepulta la esperanza de muchos, bajo la burocracia paralizante y estéril que no permite que las cosas cambien. Ellas, en su dolor, son el rostro de todos aquellos que, caminando por la ciudad, ven crucificada la dignidad.
En el rostro de estas mujeres, están muchos rostros, quizás encontramos tu rostro y el mío. Como ellas, podemos sentir el impulso a caminar, a no conformarnos con que las cosas tengan que terminar así. Es verdad, llevamos dentro una promesa y la certeza de la fidelidad de Dios. Pero también nuestros rostros hablan de heridas, hablan de tantas infidelidades, personales y ajenas, hablan de nuestros intentos y luchas fallidas. Nuestro corazón sabe que las cosas pueden ser diferentes pero, casi sin darnos cuenta, podemos acostumbrarnos a convivir con el sepulcro, a convivir con la frustración. Más aún, podemos llegar a convencernos de que esa es la ley de la vida, anestesiándonos con desahogos que lo único que logran es apagar la esperanza que Dios puso en nuestras manos. Así son, tantas veces, nuestros pasos, así es nuestro andar, como el de estas mujeres, un andar entre el anhelo de Dios y una triste resignación. No sólo muere el Maestro, con él muere nuestra esperanza.
«De pronto tembló fuertemente la tierra» (Mt 28,2). De pronto, estas mujeres recibieron una sacudida, algo y alguien les movió el suelo. Alguien, una vez más salió, a su encuentro a decirles: «No teman», pero esta vez añadiendo: «Ha resucitado como lo había dicho» (Mt 28,6). Y tal es el anuncio que generación tras generación esta noche santa nos regala: No temamos hermanos, ha resucitado como lo había dicho. «La vida arrancada, destruida, aniquilada en la cruz ha despertado y vuelve a latir de nuevo» (cfr R. Guardini, El Señor). El latir del Resucitado se nos ofrece como don, como regalo, como horizonte. El latir del Resucitado es lo que se nos ha regalado, y se nos quiere seguir regalando como fuerza transformadora, como fermento de nueva humanidad. Con la Resurrección, Cristo no ha movido solamente la piedra del sepulcro, sino que quiere también hacer saltar todas las barreras que nos encierran en nuestros est, no son los decretos, las ideas, o los saberes, que nos alejan de la vida.
quiere seguir regalando como fuerza transformadoraériles pesimismos, en nuestros calculados mundos conceptuales que nos alejan de la vida, en nuestras obsesionadas búsquedas de seguridad y en desmedidas ambiciones capaces de jugar con la dignidad ajena.
Cuando el Sumo Sacerdote y los líderes religiosos en complicidad con los romanos habían creído que podían calcularlo todo, cuando habían creído que la última palabra estaba dicha y que les correspondía a ellos establecerla, Dios irrumpe para trastocar todos los criterios y ofrecer así una nueva posibilidad. Dios, una vez más, sale a nuestro encuentro para establecer y consolidar un nuevo tiempo, el tiempo de la misericordia. Esta es la promesa reservada desde siempre, esta es la sorpresa de Dios para su pueblo fiel: alégrate porque tu vida esconde un germen de resurrección, una oferta de vida esperando despertar.
Y eso es lo que esta noche nos invita a anunciar: el latir del Resucitado, Cristo Vive. Y eso cambió el paso de María Magdalena y la otra María, eso es lo que las hace alejarse rápidamente y correr a dar la noticia (cf. Mt 28,8). Eso es lo que las hace volver sobre sus pasos y sobre sus miradas. Vuelven a la ciudad a encontrarse con los otros.
Así como ingresamos con ellas al sepulcro, los invito a que vayamos con ellas, que volvamos a la ciudad, que volvamos sobre nuestros pasos, sobre nuestras miradas. Vayamos con ellas a anunciar la noticia, vayamos… a todos esos lugares donde parece que el sepulcro ha tenido la última palabra, y donde parece que la muerte ha sido la única solución. Vayamos a anunciar, a compartir, a descubrir que es cierto: el Señor está Vivo. Vivo y queriendo resucitar en tantos rostros que han sepultado la esperanza, que han sepultado los sueños, que han sepultado la dignidad. Y si no somos capaces de dejar que el Espíritu nos conduzca por este camino, entonces no somos cristianos.
Vayamos y dejémonos sorprender por este amanecer diferente, dejémonos sorprender por la novedad que sólo Cristo puede dar. Dejemos que su ternura y amor nos muevan el suelo, dejemos que su latir transforme nuestro débil palpitar.

http://w2.vatican.va/content/francesco/es/homilies/2017/documents/papa-francesco_20170415_omelia-veglia-pasquale.html








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