dilluns, 9 de desembre del 2019

2n ADVENT 2019




"VIVIM CONNECTATS... 
   PERÒ CAMINEM VINCULATS?"



"Ell, que era de condició divina,
no es volgué guardar gelosament
la seva igualtat amb Déu,
  Sinó que es va fer no res:
prengué la condició d'esclau
i es féu semblant als homes.
Tingut per un home qualsevol,
   s'abaixà... (Flp 2,6-8a)







- 2n DIUMENGE d'ADVENT -



Lectura primera Gn 3,9-15.20
"He sentit que us passejàveu pel jardí
i com que vaig nu, he tingut por i m'he amagat."






Lectura segona Rm 15, 4-9
(del segon diumenge d'Advent)
  Crist salva tots els homes.
 


Lectura de l'evangeli segons sant Lluc
En aquell temps, Déu envià l'àngel Gabriel a un poble de la Galilea anomenat Natzaret, per dur un missatge a una noia, promesa amb un descendent de David, que es deia Josep, i el nom de la noia era Maria. L'àngel entrà a casa d'ella i li digué: «Déu te guard, plena de gràcia, el Senyor és amb tu». Ella es torbà en sentir aquestes paraules i pensava per què la saludava així. Però l'àngel li digué: «No tinguis por, Maria; Déu t'ha concedit el seu favor. Tindràs un fill i li posaràs el nom de Jesús. Serà gran i l'anomenaran Fill-de-l'Altíssim. El Senyor Déu li donarà el tron de David, el seu pare, serà rei del poble d'Israel per sempre, i el seu regnat no tindrà fi». Maria preguntà a l'àngel: «Com pot ser això, si jo no tinc marit?» L'àngel li respongué: «L'Esperit Sant vindrà sobre teu, i el poder de l'Altíssim et cobrirà amb la seva ombra; per això el fruit sant que naixerà l'anomenaran Fill de Déu. També la teva parenta, Elisabet, ha concebut un fill a la seva edat; ella que era tinguda per estèril ja es troba al sisè mes, perquè a Déu res no li és impossible». Maria va respondre: «Soc l'esclava del Senyor: que es compleixin en mi les teves paraules».
I l'àngel es va retirar.






Papa Francisco en el Ángelus, 8-12-19:
 «Que nuestra vida sea un ‘sí’ a Dios
 asumiendo las necesidades de los demás»

Queridos hermanos y hermanas,

Hoy celebramos la solemnidad de María Inmaculada, que se sitúa en el contexto del Adviento,  tiempo de espera: Dios cumplirá lo que ha prometido. Pero en la fiesta de hoy nos es anunciado que algo ya se ha cumplido, en la persona y en la vida de la Virgen María. De este cumplimiento nosotros hoy consideramos el comienzo, que es incluso antes del nacimiento de la Madre del Señor. De hecho, su inmaculada concepción nos lleva a ese preciso momento en el que la vida de María comenzó a palpitar en el seno de su madre: ya ahí estaba presente el amor santificante de Dios, preservándolo del contagio del mal que es la herencia común de la familia humana.

En el Evangelio de hoy resuena el saludo del Ángel a María: “Alégrate, llena de gracia: el Señor está contigo”. (Lc 1,28). Dios siempre ha pensado en ella y la ha querido, en su plan inescrutable, como una criatura llena de gracia, es decir, llena de su amor. Pero para llenarse es necesario hacer espacio, vaciarse, hacerse a un lado. Como María, que supo escuchar la Palabra de Dios y confiar totalmente en su voluntad, acogiéndola sin reservas en su propia vida. Tanto es así que el Verbo se hizo carne en ella. Esto fue posible gracias a su “sí”. Al ángel que le pide que se prepare para ser madre de Jesús, María le responde: “He aquí la esclava del Señor: que se haga en mí según tu palabra” (v. 38).

María no se pierde en tantos razonamientos, no pone obstáculos en el camino del Señor, sino que con prontitud se confía y deja espacio para la acción del Espíritu Santo. Pone inmediatamente a disposición de Dios todo su ser y su historia personal, para que sea la Palabra y la voluntad de Dios a plasmarlos y llevar a cumplimiento. Así, en perfecta sintonía con el designio de Dios sobre ella, María se convierte en la ‘toda bella’, en la ‘toda santa’, pero sin la más mínima sombra de complacencia. Es una obra maestra, pero sigue siendo humilde, pequeña, pobre. En ella se refleja la belleza de Dios que es todo amor, gracia, don de sí.

También me gusta subrayar la palabra con la que María se define a sí misma en su entrega a Dios: se profesa “la esclava del Señor“. El “sí” de María a Dios asume desde el principio la actitud de servicio, de atención a las necesidades de los demás. Así lo testimonia concretamente el hecho de la visita a Isabel, que sigue inmediatamente a la Anunciación. La disponibilidad a Dios se encuentra en la voluntad de asumir las necesidades del prójimo. Todo esto sin clamor y sin ostentación, sin buscar lugares de honor, sin publicidad, porque la caridad y las obras de misericordia no necesitan ser exhibidas como un trofeo. Incluso en nuestras comunidades, estamos llamados a seguir el ejemplo de María, practicando el estilo de discreción y ocultación.

Que la fiesta de la Madre nos ayude a hacer de toda nuestra vida un “sí” a Dios, un “sí” hecho de adoración a Él y de gestos cotidianos de amor y de servicio.


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Maria de les nits estrellades
ensenyeu-nos a mirar a través dels vostres ulls.
Maria del cel blau i net
ensenyeu-nos l'amabilitat i la joia de donar-nos.
Maria de les valls i les muntanyes
ensenyeu-nos a contemplar les obres de Déu.
Maria dels boscos i les prades
ensenyeu-nos de conviure en la pau.
Maria de l'ordi i del blat,
ensenyeu-nos de treballar i d'agrair.
Maria de la solitud i del desert,
ensenyeu-nos d'acollir i de pregar.
Maria de les flors i els fruits,
ensenyeu-nos la senzillesa en el bon obrar.
Maria de la quietud i de la serenor
ensenyeu-nos d'escoltar i de saber esperar.
Maria, noia de Natzaret,
ensenyeu-nos la solidaritat i el perdó.
Mare de l'amor més clar,
ensenyeu-nos d'estimar Déu i el proïsme.





Oración a la Virgen de las Bienaventuranzas
Virgen de la Reconciliación:
Muéstranos al Padre cada día,
y a Cristo, que vive en las personas.
Ayúdanos a comprender las exigencias
del Sermón de la Montaña.
Que seamos sal de la tierra,
luz del mundo,
levadura de Dios para la historia.
Enséñanos a vivir sencillamente
la fecundidad de las Bienaventuranzas.
Que seamos pobres y misericordiosos,
limpios de corazón y serenos en la cruz,
hambrientos de justicia y hacedores de la paz.
Que gritemos al mundo
“Dios es nuestro Padre”
y “todo hombre es nuestro hermano”
y asumamos sus angustias y esperanzas.
Que enseñemos a las personas
descreídas y amargadas,
que sólo confían en la ciencia y en las armas,
y viven la explosiva tentación de la violencia,
que “la paz es posible todavía,
porque es posible el amor”. Amén...
                       (Mons. E. Pironio)


María, mujer de la escucha,
haz que se abran nuestros oídos;
que sepamos escuchar la Palabra de tu Hijo Jesús
entre las miles de palabras de este mundo;
haz que sepamos escuchar
la realidad en la que vivimos,
a cada persona que encontramos,
especialmente a quién es pobre
- necesitado, tiene dificultades -,
María, mujer de la decisión,
ilumina nuestra mente y nuestro corazón,
para que sepamos obedecer
a la Palabra de tu Hijo Jesús sin vacilaciones;
danos la valentía de la decisión,
de no dejarnos arrastrar
para que otros orienten nuestra vida.
María, mujer de la acción,
haz que nuestras manos y nuestros pies
se muevan «deprisa» hacia los demás,
para llevar la caridad y el amor de tu Hijo Jesús,
para llevar, como tú, la luz del Evangelio al mundo.
                             Amén.







MARÍA DE NAZARET

María era joven,
pobre y virgen
en un pueblo patriarcal.
Campesina provinciana,
de Galilea, tierra de sospecha
para un israelita de ley.

Cuando María se miraba
en los ojos de la aldea,
se veía pequeña,
como toda mujer.
Cuando Dios
contemplaba a María,
la encontraba única.
María se acostumbró a sentir
la mirada de Dios
posarse en su rostro,
y aprendió a verse
con los ojos mismos de Dios.

María se preparaba así
para lo imposible.
“¿Cómo se hará esto en mí?” (Lc 1,34)
¿Podría haber una vida nueva
sin hombre, pero no sin mujer?
La imposibilidad de María era la posibilidad de Dios.
Toda María era virginal, sin interferencias posesivas,
pura acogida de la vida
que el Señor de la historia quería inaugurar en la tierra.

               Benjamín G. Buelat: En el aliento de Dios. Sal Terrae, p. 151.

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